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EL COLOR EN EL LABRADOR

HERENCIA DEL COLOR

POR MARIO BORQUEZ

Introducción

La genética analiza los resultados de la interacción de un grupo de genes que llevan a una gran variedad de resultados: que los perros tengan la cabeza larga o corta, las patas fuertes o débiles, la cola gorda o de ratón, depende de la combinación de genes del padre y la madre.

Cada célula -del perro o de cualquier otro animal- contiene un núcleo en que se encuentran unas "cintas" llamadas cromosomas. El número de éstos es constante en cada especie, y los perros tienen 78. Los cromosomas se organizan en pares, y cada cromosoma de cada par viene de uno de los progenitores. Las células sexuales sólo tienen 39 cromosomas, de modo que al juntarse en la concepción forman la célula normal de 78 cromosomas con que se irá formando el cachorro concebido.

Las células sexuales son, entonces, la única excepción al número de 78 cromosomas en el perro. El hecho que las células sexuales del padre y la madre se unan para formar la genética del cachorro indica que, contrariamente a algunas expresiones "folklóricas", los genes afectan por igual la descendencia sin que importe si provienen de la madre o del padre.

El cromosoma está compuesto por genes, probablemente miles de ellos; es necesario comprender que el gen es la unidad hereditaria que contiene una instrucción específica respecto de alguna característica del animal; esta instrucción no cambia sino que se repite de generación en generación. Cada gen se encuentra en una ubicación específica dentro de un cromosoma específico, y esa ubicación se llama el locus, expresión en latín que significa lugar (plural loci).

Como cada gene está en un locus específico de un cromosoma, y hay dos cromosomas idénticos en cada perro, quiere decir que hay dos genes en ese locus (uno en cada cromosoma), que de algún modo están "compitiendo" por determinar una característica del perro. Estos dos genes se llaman "alelos". Hay alelos dominantes y recesivos. Dominar aquella "competencia" significa que si un determinado alelo está presente, eso alcanza para determinar la característica del perro. Los recesivos, en cambio, no marcan por sí solos, sino cuando el otro alelo es igualmente recesivo, y se juntan para determinar la característica.

El color en los Labrador
Hay muchas características del perro que son determinadas por una variedad de genes, cuyo análisis es sumamente complejo. El color del pelaje de los labradores es, en cambio, uno de los casos más simples.

Ello por dos cosas. La primera es que entre perros negros y amarillos, hay dominio genético simple: el negro domina al amarillo. En otras palabras, la situación es simple porque hay un gen cuya presencia determina la apariencia, dominando al otro. De ahí los nombres: en un caso hablamos de dominante, y en el otro de recesivo porque no se manifiesta en esta generación pero permanece, y se trasmite sin cesar a las siguientes generaciones, a la espera de aparecer más adelante. El tema de la herencia del pelaje chocolate es sólo ligeramente menos simple, como se verá más adelante.

Conviene mencionar aquí la diferencia entre el genotipo, la constitución genética del animal, y su fenotipo, o apariencia externa. En los casos de dominio simple, si el genotipo contiene un gen dominante, el fenotipo lo mostrará.

La segunda razón de la simplicidad de la herencia del color del pelaje en los Labradores es que, en los perros en general, hay tres genes que afectan el color del pelaje: el locus Ay, el locus B1, y el locus E. La simplicidad referida antes se debe a que en los Labradores el locus Ay no juega rol alguno -si así fuera, veríamos gran cantidad de cosas (como los perros con manchas como los Dálmatas, con dos colores como los Ovejeros alemanes, etc.) que no vemos en materia de resultados de cruzas de Labradores. Por tanto, en esta raza sólo los loci Bb y Ee determinan el pelaje y los demás pigmentos: el "rimmel" de los ojos, el color de la nariz y las encías, y las plantas de las patas, junto con las tonalidades del pelaje.

El locus E determina la existencia de pigmento oscuro, de modo que cada gene e (recesivo) implica que un progenitor no aportó pigmento oscuro. Por su parte, el locus B determina que ese pigmento oscuro queda de color negro si hay al menos un gen B dominante, o si se oxida a un color marrón cuando hay dos recesivos b.

Así, se puede construir una tabla con todas las combinaciones posibles. Para ello, fue conveniente inventarles nombres a las distintas combinaciones de genotipos dentro de un fenotipo dado.

Los diferentes colores del labrador
Así, los Labradores negros (fenotipo negro) se dividen en N1, N2, N3 y N4 según como sean sus loci Bb y Ee. Esto refleja que hay cuatro genotipos del fenotipo negro: llamaremos N1 a los que tienen BBEE; N2 a los que tienen BbEE; N3 a los que tienen BBEe; y N4 a los que tienen BbEe. Lo que define un fenotipo negro es que tienen al menos un E (hay pigmento oscuro) y al menos un B (el mismo no se oxida).

Hay dos tipos de chocolates, los C1 y los C2. Todos los chocolates, por definición, son bb para que el color oscuro se oxide; nótese, sin embargo, que no todo bb es chocolate. Serán C1 o C2 dependiendo de si tienen EE o Ee.

Por último, hay tres tipos de amarillos, A1, A2 y A3, ya que éstos pueden serlo teniendo genotipo BBee, Bbee o bbee; lo que define al amarillo es el ee, la ausencia del pigmento oscuro.

Nótese que la presencia de los alelos recesivos ee determina que no hay pigmento oscuro en el pelaje; es decir que ee no tiene efecto sobre el color de otras partes del perro, como la nariz o los bordes de los ojos. En cambio, el otro alelo recesivo, bb, oxida el pigmento en todo el perro, de modo que también disminuye la pigmentación de la nariz y las almohadillas de las patas, y la nariz es más clara, incluso rosada. Así, entonces, hay amarillos con narices y "rimmel" oscuro, que aquí llamamos A1 (BBee) y A2 (Bbee), y amarillos con nariz y bordes de ojo claros o rosados, los A3 que tienen bbee; asimismo, estos perros tienden a tener ojos claros.

De lo anterior surgen dos comentarios iniciales: en primer lugar, de cruzas entre amarillos salen amarillos de muchos tipos (la denominación "amarillo" del standard va desde el "zorro rojizo" hasta el "crema claro") pero no salen, ni por casualidad, chocolates ni negros. Esta es la característica fundamental de los colores recesivos: si el fenotipo de ambos perros que se cruzan corresponde al color recesivo, en ninguno de los dos genotipos de los progenitores hay gen dominante (que, de existir, se habría manifestado) y por tanto no puede aparecer ese gen en los cachorros.

En segundo lugar, hay varios tipos posibles de perros Labrador que salen de cruzas de amarillos con chocolates. Todos los libros dicen que esta cruza no debe hacerse; pero resulta que el riesgo al que se refieren los libros -perros mal pigmentados- se da, pero no siempre. Esto probablemente se debe a lo siguiente. El ejemplar chocolate siempre es bb. Por su parte, si el ejemplar amarillo es A1 aporta BB, y todo cachorro será Bb -con lo cual no aparece el alelo bb que lleva a la baja pigmentación. Si el ejemplar amarillo es A2, tiene Bb, de modo que la mitad de los cachorros será también Bb y la otra mitad será bb. Por último, si el ejemplar amarillo es A3, todos los cachorros serán bb. La probabilidad de baja pigmentación es, entonces, de un medio si es que desconocemos, a priori, el genotipo del ejemplar amarillo.

Veamos los cachorros hijos de amarillos cruzados con chocolates, cuando en ambos casos de desconoce el genotipo de los padres. Primero, 37.5 por ciento salen negros (la sorpresita del criador!), otro tanto salen chocolates y 25 por ciento son amarillos.

De los cachorros amarillos, la mitad son A2, con algún riesgo de despigmentación, y la otra mitad son A3, con mayor riesgo de mala pigmentación. Bien pigmentados, ni por casualidad.

Así, si desconocemos el genotipo de padre y madre y cruzamos chocolates con amarillos:

Todos los chocolates tendrán riesgo de mala pigmentación porque serán C2, y
Los amarillos tendrán 50 por ciento de probabilidad de ser algo despigmentados (A2) y 50 por ciento de probabilidad de ser muy despigmentados (A3).
Cuando ese riesgo no se concreta en la primera generación, es probable que sí se concrete en al menos algún cachorro de la segunda generación.

De ahí, me parece, que los libros dicen que hay que evitar la cruza de chocolate con amarillo y que se puede cruzar chocolate con chocolate a condición de volver, cada tanto tiempo, al negro para reforzar el pigmento.


colores.jpg

AMARILLO, NEGRO Y CHOCOLATE